La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

una sombra me hiela los párpados

una sombra me hiela los párpados
me ciega
¿qué es este miedo?
ojalá supiera
ojalá siquiera pudiera imaginar
de dónde viene este frío que anida en mi pecho
y me deja sin manos
sin piernas
sin ojos

este invierno que me deja sin voz
que no me deja gritar

si al menos pudiera llenar el mundo
con un aullido desgarrado
y quedarme solo

si al menos pudiera romper la luz del sol
con un lamento
y sumirme en las tinieblas

si no tuviera pánico a la muerte
y mis manos fueran solo huesos
si yo no fuera yo
y pudiera ser un cadáver devorando ortigas
un muerto
uno solo
que no supiera de nadie
al que nadie hubiera parido
que hubiera crecido devorando tierra y cenizas
sin necesidad de leche materna
ni de carne palpitante

si pudiera ser un cadáver solitario
en un país sin alba
que solo supiera pacer en inmensos prados de ortigas
un muerto que no supiera de dios
ni del pecado

un muerto único
sin necesidad de otros muertos
con la piel transparente
hueco
solo piel sobre huesos

si pudiera no haber nacido
no haber nacido
o al menos ser un lamento
un hilo de voz sangrante
que cruza el cielo
un dolor sin cuerpo y sin anhelo

si pudiera no ser

tú que me quieres porque soy parte de ti
tú que eres capaz de llorar conmigo
en una misma voz
en un mismo llanto
porque somos una misma garganta

si pudiera ser un muerto solitario
paciendo en serenos prados de dolor
si pudiera ser un solo muerto
un solo muerto





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