La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

me mientes

me mientes
en todo momento
donde quiera que estés
incluso durmiendo
me mientes

incluso antes de conocerme
ya me estabas mintiendo

en los abrazos
haciendo el amor
más allá de tu sonrisa
en el marrón de tus ojos
me mientes 

me mientes llorando
por escrito
con el sonido de tus pasos

sobre todas las cosas
me mientes
desde el primer día
me mientes

y yo siempre lo he sabido
desde la primera frase

hola
me tienes enamorado
y tú no me haces caso
dijiste

y yo pensé
este niño
me miente

el caso
es que llevo toda la vida
esperando tus mentiras
y aunque sé
que mientes a otros
con la misma sonrisa
sinceramente
ya no soporto la vida real

el mendigo

¿has mendigado cariño
alguna vez
a un extraño?

ah cuando decide dejar caer
esas migajas de pan duro sobre tu mano
esa limosna que codiciamos los locos del amor

ah cuando abrazas ese cuerpo sin contorno
sin nombre sin pasado
sin más rencor que el que arrastras todos los días
sin más esperanza que la que se consume
en la propia caricia

ah el paisaje de su piel
valles montes prados
la puesta del sol de tu mano en su espalda
la brisa de tu aliento
dibujando fugaces horizontes

ah esa habitación que no huele a nadie
donde todavía no has muerto
ni has nacido
en la que no esperas despertar mañana
ni nunca

ah esa casa que no te puede contar historias
porque no habla tu lengua
ni tiene rabia colgada en las paredes
ni tiene pena sobre la mesita de noche
ni tiene cuchillas en el suelo

ah la pura virginidad del momento único
con un desconocido que apenas tiene un nombre vago
en un decorado de teatro de poca monta

y los pasos que resuenan leves en la madrugada
al volver a casa










cada noche

cada noche
mientras ocurren los sueños
los recuerdos se consumen
y permanecen los sentimientos
como una bandera blanca

me despierto junto a un extraño
recorro su piel con mis manos
y me distraigo en el paisaje
erizado de su piel

me pregunto quién será este desconocido
y lo envuelvo en un abrazo

cada noche
mientras ocurren los sueños
alguien borra los versos
de nuestro poema cotidiano
y deja una suave melodía
que nos despierta




un trozo

un trozo de carne
se enfrenta heroicamente
a un abismo desconocido

encadenado a su montura
cabalga en absoluta soledad

el camino de aquél que conoce los secretos
siempre es un camino de desamparo

ni siquiera sé si existes
y ya tengo miedo a perderte

ni siquiera sé si existo
y tengo miedo a perder

la mar se corona de espuma
la carroña sigue ganando batallas
sobre la arena







una sombra me hiela los párpados

una sombra me hiela los párpados
me ciega
¿qué es este miedo?
ojalá supiera
ojalá siquiera pudiera imaginar
de dónde viene este frío que anida en mi pecho
y me deja sin manos
sin piernas
sin ojos

este invierno que me deja sin voz
que no me deja gritar

si al menos pudiera llenar el mundo
con un aullido desgarrado
y quedarme solo

si al menos pudiera romper la luz del sol
con un lamento
y sumirme en las tinieblas

si no tuviera pánico a la muerte
y mis manos fueran solo huesos
si yo no fuera yo
y pudiera ser un cadáver devorando ortigas
un muerto
uno solo
que no supiera de nadie
al que nadie hubiera parido
que hubiera crecido devorando tierra y cenizas
sin necesidad de leche materna
ni de carne palpitante

si pudiera ser un cadáver solitario
en un país sin alba
que solo supiera pacer en inmensos prados de ortigas
un muerto que no supiera de dios
ni del pecado

un muerto único
sin necesidad de otros muertos
con la piel transparente
hueco
solo piel sobre huesos

si pudiera no haber nacido
no haber nacido
o al menos ser un lamento
un hilo de voz sangrante
que cruza el cielo
un dolor sin cuerpo y sin anhelo

si pudiera no ser

tú que me quieres porque soy parte de ti
tú que eres capaz de llorar conmigo
en una misma voz
en un mismo llanto
porque somos una misma garganta

si pudiera ser un muerto solitario
paciendo en serenos prados de dolor
si pudiera ser un solo muerto
un solo muerto





dos novios como nosotros

¿sabes qué me gustaría?
que no hubiera en barcelona
dos novios como nosotros

que los dos tuviéramos ocho años
y después de un infinito verano
hubiera llegado septiembre

sería el primer día de clase
y yo te vería llegar
de la mano de tu madre

tú no serías tan guapo
ni yo tendría tantos años

me acercaría corriendo a tu pupitre
me sentaría a tu lado embobado
y te diría
¿quieres ser mi novio?
y tú
con una sonrisa
parecida a la que tienes
me dirías
sí claro

nos cogeríamos de la mano
y ya estaríamos enamorados

la profesora seguro que nos miraría
pensando
qué tiernos

tú no serías tan guapo
ni yo tendría tantos miedos
ni habría en barcelona
dos novios como nosotros

yo te daría el primer beso
y tú me lo darías a mí

yo te regalaría mi goma de borrar
con forma de koala
y al llegar a casa
diría contento
mamá tengo novio
y ella se reiría de mí

así de fácil

tú no serías tan guapo
y yo no estaría tan jodido
ni habría en barcelona
dos novios como nosotros