La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

insectos

insectos sin forma
haciendo el amor

insectos que engendran
un clamoroso silencio

insectos devorados
por una onda expansiva

insectos preñados de silencio
esperando ser devorados
por una onda expansiva

sólo somos insectos
jugando al amor

a veces

a veces
la vida
se viste con ropajes de tristeza
y te abraza con fuerza

a veces
no quieres sonreír
ni pasear las calles
ni que suene el teléfono

a veces
quieres llenar tu casa de suspiros
y esperar
a que amaine el temporal
mirando por la ventana

a veces
la vida
se sienta junto a ti
y te contempla

no sé si los poetas

no sé si los poetas
siguen hablando
de la vida
del amor
o de la luna

parece ser
que las palabras se gastan
con el paso de los siglos
y pierden su brillo

llevo tiempo
pensando en esto

cada época
tiene su lenguaje
y sus temas

parece ser

debes andar
nuevos caminos
con nuevos zapatos
que te lleven
a lugares nuevos

llevo tiempo
pensando en esto

desde mi pequeña habitación
no se ve la luna
la ventana da a una escalera
que siempre tiene
las luces encendidas

en mi cuarto
nunca es de noche

ni puedo ver las estrellas
desde la cama

amor
luna
vida

no sé si siguen hablando de la vida
los poetas de mi tiempo

vida
luna
amor

llevo tiempo
pensando en esto



no sé si podré cambiar

no sé si podré cambiar

(la onda expansiva
de una explosión nuclear)

no sé qué decir

(en diminutos pedazos
tal vez átomos)

no quiero herir tus sentimientos

(victoria
grita la nieve en el invierno)

no te puedo dar lo que tú quieres

(puedes seguir muriendo
plácidamente
sobre mis restos)





qué remedio (después del atentado)

qué remedio

habrá que seguir luchando
dando arado a los campos
abrazos al triste
vendas al herido
consuelo al luto

qué remedio

habrá que seguir viviendo 
dando tierra a los muertos
casa a los inocentes
olvido a la rabia
forma a los escombros

qué remedio

habrá  que  seguir adelante
otra vez
y confiar en que mañana
vuelva a brillar el sol

me abandono

me abandono
en el laberinto
de las calles

me sumerjo
en la extraña ilusión
de la ciudad

me arrastra
un río de sombras
y vibro
como un átomo

me disuelvo
en el tímido murmullo
de los hombres


soy el espejo

de pie


de pie
yermo
en medio del páramo
envestido por todos los vientos

me congelo

¿habrá consuelo para el hombre?
¿llegará la calma al desierto?

anhelo ser arena
duna
o silencio

ruge
el hombre contra el hombre
en un huracán de miedo

el no

el no
el cero
la nada
la ausencia
la oscuridad
el silencio
la ceguera
el hueco
lo vacuo
el desierto
lo nulo
la guerra
las ruinas
las grietas
los párpados que caen
el viento que cesa
lo que no sucede
lo que no se espera
el lecho vacío
la ventana sin ojos
el camino sin huellas

ni el eco de mi voz

ni el eco de mi voz
ni las huellas de mis pasos
ni los abrazos que mendigo

más allá de mis labios
nada es mío

todo es extraño
fuera de esta envoltura
que se deshace
y se desmorona

todas las preguntas
se devoran a sí mismas

¿quedará algo de mí?
¿podré habitar
al menos
en un fino esqueleto?

y con cada pregunta
se abre otra grieta