La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

primero fueron las grietas

primero fueron las grietas
en las cosas pequeñas
los olvidos incómodos
los silencios demasiado largos

luego vino una tarde en penumbra
coronada por un sol mortecino
y un eterno cuarto menguante

finalmente pararon los vientos
se olvidaron los sonidos
y se perdieron los significados

entonces fuimos conscientes
de todo

los lugares estaban muriendo

lentamente
todo nos empujaba a una locura
sin forma

2 comentarios:

  1. < Si tuviéramos conciencia se lo que hacemos y somos tal vez, solo tal vez, las grietas nunca tendrían que aparecer en primera estancia minando el camino que se anda. >



    Un elocuente poema, sin colorarios que lo enturbien. Es un grato y escueto relato poético de sentir a no sentir. Bien elaborado. Entre lo que se dice y como se dice existe una empatía que hace que cada verso que confecciona la poesía recrea la emoción con la que esta hecha. Una imagen sustancialmente elegante de un devenir casi inesperado e imprevisible, pero anunciado.

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  2. Si fuéramos siempre conscientes, perdería la gracia. La inconsciencia es el olvido momentaneo, es placer, es disfrute. La consciencia perenne es dolor, son grietas y aparecen inevitablemente. Esas grietas son porque tienen que ser. Son las manifestaciones del paso del tiempo. Todo se agrieta, porque todo perece con él. TODO.

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