La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

esta habitación

otra noche
esta piedra en el pecho
esta habitación
cada vez más pequeña

y el miedo
sin forma
sin nombre
mudo

me acerco a la ventana
miro hacia abajo
bajo los plátanos de sombra
sobre las aceras
¿hay alguien ahí? 

miro hacia arriba
sobre las azoteas
hacia el cielo estrellado
inmenso
helado
¿hay alguien ahí?

me siento
miro mis manos
que pesan como siglos
intentando adivinar
si hay alguien
bajo esa piel arrugada

finalmente
susurro
¿hay alguien ahí?

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