La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

primero fueron las grietas

primero fueron las grietas
en las cosas pequeñas
los olvidos incómodos
los silencios demasiado largos

luego vino una tarde en penumbra
coronada por un sol mortecino
y un eterno cuarto menguante

finalmente pararon los vientos
se olvidaron los sonidos
y se perdieron los significados

entonces fuimos conscientes
de todo

los lugares estaban muriendo

lentamente
todo nos empujaba a una locura
sin forma

en las grietas

en las grietas del espejo 
en los márgenes del trino
justo antes de los sueños
donde el día yace inmóvil 

las cosas destilan su esencia
y se disuelven en sí mismas
formando un solo océano 

espuma
ola
rumor
y canto

el loco


esta habitación

otra noche
esta piedra en el pecho
esta habitación
cada vez más pequeña

y el miedo
sin forma
sin nombre
mudo

me acerco a la ventana
miro hacia abajo
bajo los plátanos de sombra
sobre las aceras
¿hay alguien ahí? 

miro hacia arriba
sobre las azoteas
hacia el cielo estrellado
inmenso
helado
¿hay alguien ahí?

me siento
miro mis manos
que pesan como siglos
intentando adivinar
si hay alguien
bajo esa piel arrugada

finalmente
susurro
¿hay alguien ahí?

sobre las ruinas de homs




sobre las ruinas de homs
se desliza mi voz
hecha jirones

cansada
desolada como el paisaje
se rinde
se abandona sobre los cascotes
y desaparece

todo está perdido

aunque salga todas las mañanas
el sol
entre las montañas
no amanecerá sobre la tierra
nunca más

no volverá la luz a besar
las suaves aguas
del mediterráneo

los días destilarán
vergüenza
silencio
rabia
y tinieblas

¿seré perdonado?





llegas cabalgando murmullos
y envuelto en la piel del murciélago
para reinar sobre la herrumbre
y sobre el barro

kol nidrei
¿seré perdonado?

silencioso como una epidemia
pudres las tierras
y gangrenas los cuerpos
que darán de comer
a los gusanos

corroes los pensamientos
hasta dejar vacíos los cráneos

kol nidrei
¿seré perdonado?

para saciar tu sed
te ofrezco mares de sangre
y tú vomitas
las cenizas de los santos

nunca tendrás suficiente
seguirás cabalgando