La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

caemos

caigo en el cero
en el interior de la nada más honda
y más fría

me arrastras

siento tus manos heladas
tirando de mis tobillos
hacia la ausencia

siento cómo te ahogas
el aliento de tu agonía
gimiendo junto a mi oído

te oigo gritar

agua
agua
que ardo
aire
que quemo

veo tus ojos buscando un horizonte
algo a lo que aferrarte

ya no hay puntos cardinales
ya no hay manos
ya no hay luna

ya no irás a ninguna parte
quedarás para siempre
preso en mis retinas

seguramente ahora

seguramente ahora
te estarán incinerando

mientras yo
en la cocina de la casa del pueblo
me bebo un vaso de café
con tres cucharadas de azúcar

con mucho azúcar
para que no amargue

o
tal vez
quién sabe
ya seas cenizas

seguramente ahora
tu cuerpo
ya no sea tan amargo
como la última vez que te vi

aquella noche
salió el último aliento de tu boca
y te quedaste callado

cantos de hielo y escarcha

I

tus ojos serán ascuas

mi beso amargo de huérfano
devora tu carne y tu alma

el aliento de mi canto helado
cubre tus huesos de escarcha

el abrazo del paso del tiempo
borra tu sombra del mundo

tus ojos serán llamas

II

un fuego hueco
consume tu vida

un silencio de hielo
busca cobijo en las cuencas
que dejan tus ojos vacantes


III

arderán tus manos
sin acariciar mi cara

aludes de tierras yermas
desgarran el cielo 
de tu boca sin lengua

arderá tu garganta
sin pronunciar mi nombre

IV

arderán las yemas
de tus dedos

tierras sin ríos
fuentes de escarcha

leña de olivo
candiles de agua

arderán tus huellas
en los caminos


V

tus dedos señalando el alba

tus brazos
prometiendo alas


VI

sin aire

yaces
sobre la cama

arderás mañana
cipreses y cañas

lecho de fuego
para tus ojos
para tu espalda

VII

vendrá el dios del hielo
a beberse tu savia

yace
el dios del invierno
sobre tu cara

cenizas 
cenizas secas
cenizas de madera de olivo

solo cenizas
cenizas y escarcha

VIII

bajo tu piel
duerme el invierno más largo

la vida sin sangre
y sin nombre

relojes 
señalando la hora

la vida sin sangre

espero el hielo
espero el fuego
espero la nada

tus manos baten
barrotes de caña

IX

silencio
silencio
calla

te hundirás
en un mar de silencio

el silencio más largo
un silencio de escarcha


X

huesos blancos
blanca escarcha

el invierno más largo
sobre tu cara

XI

y vendrán tus ojos
y serán de escarcha

y vendrán tus brazos
y serán de hielo

y vendrás tú
y serás invierno

y oiré tu voz
y será granizo

sobre mi pelo
sobre mi cráneo

XII

todos tus miedos sobre tu tumba
bailando

y tú en un mausoleo
de escarcha
asustado

tu garganta seca
bebiendo de una fuente 
que nunca te sacia

XIII

miras
desde lo alto del cerro

no esperes
salta 

ya nada tiene sentido

un vacío infinito
que se llama mañana
busca con sus brazos
tu cuerpo

XIV

agua
que quemo

agua
que soy fuego

una hoguera sin freno

agua

apagad mi vida
que no puedo

que no quiero
ser cenizas
ni ascuas vivas

agua
que soy una antorcha
de hielo

XV

la cara de un gato
que se ahoga en la charca

los ojos
del conejo desollado

XVI

la mueca del ahorcado













no te detengas

no te detengas

enamórate si eres joven
vive el desamor intensamente
embárcate en mil aventuras
sé un cobarde o un traidor
o el más fiel de los amigos

pero no pares

ten una familia
si eres ya un hombre
o una mujer
trabaja sin descanso
dedica tu vida dios
o la política
ten un millón de hijos
entrégate al sexo desenfrenado
o a lo que quieras

pero no te detengas

porque si por un momento
para tu desgracia
paras
y oyes el inmenso silencio
o sientes la  infinita soledad
que se encierra en tus entrañas

vivirás para siempre
como un témpano de pena

(eso sí
siempre podrás ser
poeta)

El silencio de Ioshua Belmonte


el cierzo

un puñado de escarcha
yaciente en el páramo

a penas unos huesos helados
sobre la tierra muerta

el cierzo que abraza con su frío
la inmensidad de las llanuras

y mi silencio

yo

yo

volveré a desbordarme
desde los océanos
para inundar de esperanza
los valles

yo

lloveré como tempestad
sobre los páramos
para cuajar de mañana
los días

yo

resurgiré desde la tierra
para dar de beber
a los corazones sedientos
de vida

yo

amaneceré como alba poderosa
sobre toda la tierra
ahogando en un diluvio de luz
las gargantas de los hombres

siente como tiembla
el mundo bajo tus pies

el día ha sido señalado