La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

asesinato de la madrugada

                I

solo sombras amarillentas
pasean sobre el asfalto
buscando un tugurio de madrugada

en la ciudad
no hay espacio para los cuerpos

solo sombras alargadas
y el esqueleto apestando a orín
de las voces
que transporta el viento

madrugadas ansiolíticas
bálsamo narcótico

               II

el alba llena de ira
despelleja con mil cuchillos
a la realidad

al aire queda la vida
que llora cuando se ve desnuda
delante del espejo del día

el gallo de la aurora
asesina a las sombras
con su terrible canto

qué cruel espectáculo de fuego
el holocausto de la mañana

corren los espectros
al abrigo de la penumbra

cuando caiga la noche
volverán a los cenáculos

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