La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

las arañas

soy la crisálida que rasgó el capullo
con cuchillos de locura
y se arrastraba por el mundo buscando alas
para llegar al cielo sin palabras de los insectos

solo las arañas abrazaron mi cuerpo
mientras me momificaban con sus babas

me quedé solo pendiendo de la telaraña
esperando ser vaciado en un abrazo definitivo

talvez  la mañana me regale escarcha
y no tenga contemplar mi cuerpo devorado
por la última celadora

no supe que quería ser polilla
hasta que pude contemplar la luna
desde mi celda

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