La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

el horizonte

el mar
perezoso
casi tocaba mis pies
y luego se retiraba
una y otra vez

yo no me daba cuenta
de aquel juego

pasaba las tardes absorto
en el horizonte

soñaba con alcanzarlo
algún día

era tan joven
mi piel tan suave
y mis pensamientos tan inocentes
que el mismo horizonte
parecía querer acercarse
convencido de la bondad
de mis intenciones

vuelvo a aquella playa
algún atardecer solitario
con una mirada muy diferente
de la de aquel muchacho

ha pasado tanto tiempo 
que el agua ya no recuerda
que jugó con este hombre

de ojos tristes

No hay comentarios:

Publicar un comentario