La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

vomito responsos

vomito responsos
sobre las espaldas huecas
que habitan la ciudad

me aferro al luto
llorando desconsolado
sobre vuestros cadáveres

dónde están los caños de sangre
que palpitaban en vuestras muñecas

ya no gritan los orgasmos
entre vuestras piernas secas

vivís en un limbo
de penumbra ansiolítica
donde la vida es apenas un espasmo
macabro

un abismo negro
dibuja la silueta del mundo
y le da sentido

cantan los gallos cada mañana
hasta sangrarles la garganta
aquejados de un vértigo insufrible

no tolero
sino pensamientos sedantes

no anhelo
sino una existencia anestésica

la vida se vuelve lenta
irreal

noto hormigas en mis manos
que me acabarán devorando

y cuando se consuma mi carne
mis huesos
sudarán escarcha


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