La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

báquico

escancia más silencio en mi copa
que estoy ansioso de cerrar mis labios
preso del dulce sueño de los borrachos

no cejes en tu empeño compañero
de liberarme de este cuerpo tan pesado

antes de que el alba me acaricie 
estaré abrazando con mi vuelo los prados

cuando caiga dejadme tranquilo donde yazca
no sufráis por este pobre puñado de huesos

dejad cántaros de vino alrededor de mi lecho
por si vuelvo sediento del viaje mañana

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