La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

soñar

me siento en la cama
cansado
de muchas cosas

con pocas ganas de seguir
adelante

me queda soñar
y sueño

no soy un idealista
al contrario

sólo me queda soñar
y dibujo versos en el aire

escribir
se parece mucho a llorar
a veces

otras veces
se parece a un abrazo

o a un nudo
en la garganta

me siento en la cama
cansado
todas las noches
y escribo abrazos
infinitos
con lágrimas de tinta

una pequeña luz en el horizonte

mientras dios pierde la partida
por incomparecencia

juegan los generales
a ser románticos

y regalan revoluciones de plomo
a los jóvenes del mediterráneo

no dejes de nadar
esa pequeña luz del horizonte
podría ser la playa de lesbos

y quien dice luz
dice esperanza

y quien dice lesbos
dice libertad

es difícil soñar
debajo del agua

vomito responsos

vomito responsos
sobre las espaldas huecas
que habitan la ciudad

me aferro al luto
llorando desconsolado
sobre vuestros cadáveres

dónde están los caños de sangre
que palpitaban en vuestras muñecas

ya no gritan los orgasmos
entre vuestras piernas secas

vivís en un limbo
de penumbra ansiolítica
donde la vida es apenas un espasmo
macabro

un abismo negro
dibuja la silueta del mundo
y le da sentido

cantan los gallos cada mañana
hasta sangrarles la garganta
aquejados de un vértigo insufrible

no tolero
sino pensamientos sedantes

no anhelo
sino una existencia anestésica

la vida se vuelve lenta
irreal

noto hormigas en mis manos
que me acabarán devorando

y cuando se consuma mi carne
mis huesos
sudarán escarcha


siendo tan niño

siendo tan niño
me arrancaron la lengua

que no reconozco la vida
si no va vestida de jaula

soy  un esclavo
que busca enloquecido
más cadenas

busco el dolor en todos los besos

suplico al amor
que me premie con escarcha

en mi espalda
cavo una fosa sin fondo
para llenarla de cieno

soy una larva
que busca alas

en una fragua

por caminos de carne

por caminos de carne
vagaba arrastrando mi derrota

oía las cadenas
rodando en las fosas
en estrepitoso silencio

no podía dejar de soñar
con mi cuerpo sin vida
con los genitales amputados

ahora que yazco sin deseo
junto a la puerta abierta
de un limbo sordo

pienso en cruzar el umbral
en el último momento

anhelo alas como jaulas
que me arrebaten

a un ocaso perpetuo

el azul

el azul en calma
mi cabeza sobre mis rodillas

y la arena

el sol ya declinando
las gaviotas que surcan el cielo

y mis ojos

el rumor de la espuma
las olas que rompen 

y los recuerdos

la brisa suave del mar
el abrazo del viento

y el sosiego

y las derrotas

y las heridas

la dama

ha muerto la dama
y sus ejércitos se retiran
hacia un olvido helado

las sillas vacías
rodean al desierto

me siento en la arena
y espero

como un marciano
en una iglesia

no hay nada que entender

olvídalo muchacho
no luches más


la dama ha muerto

el desierto deseado

preñado de escorpiones
intento trepanarme el cráneo
para dejarlo desierto

como un mesías 
que no ha sido parido por dios 
camino sobre las ascuas
que se desprenden de mi cuerpo

que el fuego prenda en mis piernas
incinerando mi deseo

que la soga apriete  mi garganta
hasta dejarme sin aliento

necesito olvidarme de mi nombre
y de las zarzas

ojalá que de este sueño
despierte sin cabeza

mañana

déjame

deja que la nieve
ciegue mis ojos
hasta que no pueda verme

deja que el hielo
me cale en la sangre
hasta que las copas queden vacías

deja que el granizo
caiga sobre mi carne
hasta que silencie su melodía

deja que la escarcha
cubra mis huesos
hasta borrarlos de las tumbas

déjame a solas en el páramo

este invierno es solo mío

solo huesos

solo huesos

huesos solos
huesos blancos
huesos vacíos
huesos callados
huesos que esperan
huesos desprovistos de carne
huesos roídos por las ratas
huesos muertos
huesos aterradores
huesos ciegos
huesos sordos

solo huesos 

estado de la nación

con un resquicio de duda
amargo
en la comisura de los labios

con un destello de alba
insufrible
entre los ojos

con un silencio lúgubre
como el mármol
en la nuez

con un vacío de justicia
inmenso
entre las manos

con varios miles de muertos
invisibles
a las espaldas

seguimos caminando
como si nada


entre la mierda de siempre

la oveja negra (I)

soy el árbol que se marchita
a la orilla del río
sin dar fruto

soy el pecador
entre los justos

soy la paja
que arrastra el viento
hasta la hoguera

no encuentro amigo
salvo entre los delincuentes

soy la oveja descarriada
que no espera
volver a veros

y se complace
de ser negra

hasta los huesos

luego

luego
todo quedó en silencio

hasta mis manos enmudecieron
hasta mis cabellos callaron

hasta mis pasos dejaron de sonar
sobre las alfombras de adoquines

hasta mis pensamientos
se fueron haciendo niebla 
en una mañana helada

me quedó esta mirada turbia
como el agua del río
después de la tormenta

después de aquel maldito día
el mundo quedó sordo
y mi cuerpo mudo

aquello explotó en mi pecho
y en mi cabeza
sin previo aviso

y la vida dejó de tener sentido
para este pobre hombre

sin eco 

frente al espejo

hace mucho que no me sonríes
viejo amigo

hemos crecido juntos
mirándonos cada mañana
a los ojos

ha pasado el tiempo
como un vendaval de fuego
y se nos ha llevado el alma

a los dos

a veces dudo
de qué lado está la realidad

no te voy a negar
que me gustaría
que tú fueras la persona
y yo el reflejo

me quedaría el consuelo
de que todo esto
ha sido un sueño

de cristal

la libertad

crees en la libertad ciegamente
como un niño malcriado
y sales a buscarla por las calles
entre las gentes de esta maldita ciudad

la imaginas
como en esas películas
de los estados unidos

piensas que necesitas robar un coche
para ir a secuestrarla
en algún callejón
que huele a orín y sudor de borracho

pero a tu paso sólo encuentras esclavos
esclavos dóciles
o esclavos que van
de una servidumbre a otra
o capataces con grilletes

ni siquiera encuentras fugitivos

te sorprende no tropezarte
con alguien que sueñe ser libre
de verdad

únicamente
fanáticos
de las cadenas

y las cadenas son de oro
o de sueños
o de excusas

casi todas son de miedo

entonces te miras los tobillos
y descubres tus miedos

y te quedas paralizado
y coges una botella de vino

y quieres olvidarlo






sirios cruzando hungría

y un día descubres
que aquellos niños
que mueren en las playas
son solo metralla
que despidió el mar
sobre la arena

un día descubres
que los bombarderos 
dejan caer ríos de gente
sobre budapest

un día descubres
que ya no hay guerras lejanas
que todas pasan en la cocina
de tu casa
junto a la alacena vacía

un día descubres
que hay gente que muere
porque quiere llamar a tu puerta

y tú no estás

otra noche

como metralla sobre la arena
de un parque infantil

así me siento

otra noche

sé que las estrellas me observan
a lo lejos

otra vez
este nudo en la garganta

las ganas de no estar aquí
de esta manera

y la ventana abierta

y la luna fuera

titanes

la vida
el huracán sin ojos del tiempo

y nosotros
un puñado de huesos
amontonados
que pesan como montañas
jugando a ser titanes

ciegos
ante la maravilla





un sitio y un tiempo

vivía en un mañana antiguo
como el que habitan los muertos

un sitio y un tiempo
que tenían algo de legendario

una especie de laberinto
sin ansiedad
donde nunca llegaba el alba
porque no había ventanas

ni era necesario

difuntos

con el tiempo
todos los muertos
son uno

primero pierden los ojos
le siguen las manos
el cuello
y así
poco a poco
se van convirtiendo
en un traje viejo
que cuelga de la percha
de un armario

hay gente
que se empeña
terca
en cargar cadáveres
toda la vida

pero los difuntos
se van haciendo de mármol
o de viento
aunque no quieras
y no hay más remedio
que dejarlos

y con el tiempo
todos los muertos

son un sólo viento
o un sólo mármol

en los márgenes

en los márgenes del camino
sobrevivo
como rama truncada
en el suelo

hay que ser muy alto
y muy fuerte
para  ser árbol
y resistir al vendaval

ellos se alargan hasta el cielo
jugando a ser titanes

yo vivo besando la tierra
que es mi madre

pero que nadie olvide

aunque habite en el barro
estoy hecho de la misma leña
que el resto del bosque

cuando llega el fuego
todo arde


frente a la eternidad

frente a la eternidad
que me señala
con el dedo del tiempo

mi rabia

y mi ignorancia

y yo luchando con jarras de vino
contra gigantes invisibles
como un pobre diablo

y yo queriendo ser escarcha
y rompiéndome en mil pedazos
ante el cielo inmenso
y ante los muertos

lucho por liberarme
de la vigilia que se toca con las manos
y enloquecer en el sueño plácido
de los místicos

pero siempre despierto
con las patadas en la nuca
del dolor ajeno

me arrancaré  los ojos
de la cara
y me llenaré los oídos
de silencio

ni el gallo de la sangre
ni el grito sin fin del tiempo
podrá despertarme mañana
de mi letargo

aunque llamen desgarradas
las lágrimas más puras
yo seguiré en el limbo
durmiendo el sueño apacible
de los creyentes

apenas un murmullo

apenas un murmullo
lejano en la calle

un reflejo borroso
en el cristal
de la vieja ventana de madera
que chirría
cuando abres

la luz cansina
de la lámpara cubierta de polvo

y los recuerdos

y un suspiro
casi ronco
en la soledad

y el silencio

(el silencio)

un día más

una mañana que huele
cada vez más a ayer
y menos a hoy

se va haciendo lento el tiempo

en el reloj

báquico

escancia más silencio en mi copa
que estoy ansioso de cerrar mis labios
preso del dulce sueño de los borrachos

no cejes en tu empeño compañero
de liberarme de este cuerpo tan pesado

antes de que el alba me acaricie 
estaré abrazando con mi vuelo los prados

cuando caiga dejadme tranquilo donde yazca
no sufráis por este pobre puñado de huesos

dejad cántaros de vino alrededor de mi lecho
por si vuelvo sediento del viaje mañana

el pez era ojo

el pez era ojo
y la habitación pecera

en la calle
un ir y venir de motores sin ojos
ni miradas
ni palabras

algunos círculos
volaban en el cielo
incluso se adivinaban
algunas espirales

y yo
que no podía ser piernas
me contentaba con ser pecera
pero soñaba con ser círculo
en aquel cielo mortecino de marzo

por un momento
fui lágrima
y latido
sobre la madera

de la silla

el cielo 
se fue haciendo estrella
y sosiego

y mis piernas
piedras

el chamán

para empezar este viaje
devoré mi deseo

ni entre los hombres
ni entre las mujeres

no tengo sexo
porque soy el mediador

soy el que abre la puerta
y el que tiene la llave
mi sitio está entre los dos mundos
por eso hablo lenguas
que no conocen los vivos

oíd mis parábolas
y mirad atentos los signos

yo llamo a las tormentas
y expulso a la langosta

para mí no hay secretos
ni profundidades

habito apartado de todos
para mantenerme puro

desde lo alto de la montaña
escruto el cielo y sus mensajes

vivo sin miedo
porque el miedo
soy yo



pericarpio

como semilla durmiente
en la tierra fría y seca del invierno
espero oculto a los ojos del mundo
la llegada del soplo divino

presiento la vida fuera de mi caparazón
la intuyo más allá de este momento concreto
la adivino en aquello que llaman mañana
esa utopía dorada
escrita en un palimpsesto 
ese extraño recipiente de sueños
esa palabra que suena a viejo
de tanto usarla

en las tumbas siempre es mañana
un mañana sin tiempo
o tal vez es un tiempo que no se mide
con reloj

pero en mi tumba siempre es ahora

vivo atrapado en una madrugada 
que no se acaba nunca
casi acaricio a la aurora
con mis manos cansadas


efigie

con el esparto que nace
en mi seco costado
voy trenzando con rabia
un sueño
al que pondré por nombre
efigie

vendrá un día
en el que él vaya al mundo
para que yo me pueda quedar
habitando
en el margen
estrecho
que hay entre la puerta
cerrada de mi nuez
y el quicio abovedado de mi boca
justo antes de que las palabras
vuelen
y encuentren su significado
verdadero
en otras personas

quiero vivir una vida sin eco
siguiendo el ritmo que marca un tambor
al que no golpean

quiero vivir en efigie

(silencio)

el silencio tempranamente tomó mi cuerpo
como la escarcha toma a los campos
en las largas noches de invierno

(silencio)

me acunó en su regazo
como una araña de olvido

y tejió una tela muda
alrededor de mi ser

(silencio)

me enseñó a contemplar el mundo
de una manera verdadera

y me mostró lo dulce
que puede ser la soledad

(silencio)

como un cáncer de pena
se me fue comiendo por dentro

y para salvarme del dolor
me dejó vacío

(silencio)

me desveló pacientemente
los secretos de la muerte

y para arrancarme del miedo
me dejó sin vida


(silencio)