La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

aquella noche nunca llegó el alba

y aquella noche nunca llegó el alba
y se mantuvo la luna impasible en el cielo
no se movieron las estrellas
ni cesaron de revolotear los murciélagos
buscando insectos

la gente no llegó a despertar en sus camas
los gallos jamás cantaron
no se apagó la luz de las farolas
en las calles vacías

solo deambulaba yo por el orbe desierto
por un momento creí haber muerto
el silencio era tan dulce
y la noche tan plácida
¿estaba viviendo en un sueño?

tal vez me había cansado de la vida
y decidí parar el tiempo
en el apacible laberinto de mi locura

3 comentarios:

  1. Noites longas de tempo pausado
    acabam
    prolongadas noutras sentidas noites
    acabam.

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  2. me agrada esa atmósfera que recreaste
    con tu escrito
    muy bueno

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  3. quiero parar el tiempo en el apacible laberinto de mi locura.

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