La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

yo también tuve

yo también tuve padre
y una casa
cuya puerta
miraba al mar

yo también tuve madre
y un perro
sin nombre ni raza
que ladraba
las cortas noches de julio
a las estrellas

yo también tuve nombre
y piernas
y brazos
pero me desprendí de todo
para ser poeta

y ahora
que no tengo padre
ni madre
ni casa
ni puerta
para mirar al mar
ni perro
ni raza
ni ladro a las estrellas en julio
ni tengo nombre
ni piernas
ni soy poeta
puedo volar entre las espigas de trigo
y sentir la tierra
y vivir en la brisa
o en los latidos lentos
de quien encuentro a mi paso

ahora
que por fin
no tengo nada
ni soy nadie
ni lo necesito
puedo empezar amar
sin mesura

1 comentario:

  1. El mejor momento en que se encuentra a uno mismo, ser poeta es la esencia y ese amor la vida. Besos Francisco!!

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