La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

limos


aquí está Limos
dios del hambre
como todas las noches
entre los despojos de la ciudad
rebuscando en las basuras
haciendo cola
con un cuenco en las manos
en los comedores sociales

aquí está Limos
y su ejército
peleándose por unos tomates podridos
en la esquina del supermercado
amontonando chatarra en sus carros
mendigando una moneda

aquí está Limos
hijo de Eris
para quedarse entre nosotros
para arrancarnos los intestinos
para vaciarnos de esperanza
para cegar a quien lo mire

aquí está Limos
el dios que nadie ve
y que poco a poco
se adueña de la ciudad

aquí está Limos
rendíos a su paso 

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