La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

no hagas ruido

la noche es una jaula
rodeada de alacranes sonámbulos

no hagas ruido
no los despiertes
mantente inmóvil
en tu sarcófago de algodón

gana tiempo

si despiertan los guardianes
su aguijón crece
hasta ser beso
y viene la muerte
con sus ojos claros
a iluminar la noche

y te descubres desnudo
y solo
frente al espejo


todo está en el romero

depón tu búsqueda
porque todo
está en el romero

la libertad
que añora tu alma
de niño

el frágil canto
que da sentido a la vida

la soberbia eternidad
del invierno

la muerte
escarcha
que te hiela
a menudo
el corazón

el alba
y el nuevo día

la lluvia
que fluye 
por las venas del mundo

el deseo 
siempre 
el deseo

la primavera 
que te inunda
y que te abraza

y el gozo
en las cosas pequeñas

depón tu búsqueda
amigo
porque todo está en el romero

yo también tuve

yo también tuve padre
y una casa
cuya puerta
miraba al mar

yo también tuve madre
y un perro
sin nombre ni raza
que ladraba
las cortas noches de julio
a las estrellas

yo también tuve nombre
y piernas
y brazos
pero me desprendí de todo
para ser poeta

y ahora
que no tengo padre
ni madre
ni casa
ni puerta
para mirar al mar
ni perro
ni raza
ni ladro a las estrellas en julio
ni tengo nombre
ni piernas
ni soy poeta
puedo volar entre las espigas de trigo
y sentir la tierra
y vivir en la brisa
o en los latidos lentos
de quien encuentro a mi paso

ahora
que por fin
no tengo nada
ni soy nadie
ni lo necesito
puedo empezar amar
sin mesura

sobre la mesita

sobre la mesita
de noche
un vaso de agua medio lleno
o medio vacío
y un libro

y yo tumbado sobre la cama
recordando las cuestas de mi barrio
donde gritábamos los niños
las hogueras de San Juan
las bicicletas
las peleas

hace mucho que los gritos
son suspiros

y sobre la mesita
la noche
medio llena
o medio vacía
un vaso con agua
y un libro

por ser un hombre

sobre un pétalo de azucena yazco
me acuna la brisa de junio
he muerto como un santo

tal vez me tiraron de una azotea
por ser un hombre
que amó a otros hombres

o me disparó un policía
por la espalda
por ser negro
en un mundo de blancos

tal vez la razón
es lo de menos
soy un santo

con mis manos aro la tierra
para que otros siembren
nuevos días

con mis manos
que se pudren en una cuneta

con mis manos
que como garras
se aferraron a esta vida
aro la tierra
y soy la semilla

sobre mí se ciernen las tinieblas
y de mi pecho brota la esperanza

un pequeño candil
que anuncia el sol
de la mañana

amé lo que pude

amé lo que pude
amé lo mejor que supe
y lo amé todo

muchas veces fue complicado
amar de esa manera
tan generosa

hubo quien se opuso
tenazmente
a ser amado

pero hoy puedo decirte
que a pesar de ti
te quise

más fácil fue amar
al mundo
y a la vida

quién puede no amar a los campos
contemplándolos

quién puede no amar a la vida
viviendo 

la inmensidad

de nuevo
la inmensidad

tras los ojos de la libélula
en la fragancia del romero

en las manos arrugadas y temblorosas
que esperan
serenas
la muerte

en el mar que baña mi ciudad
y más allá

la inmensidad
bálsamo de aloe
en mi piel cuarteada

la inmensidad del mundo
la inmensidad del abismo
la inmensidad del dolor
la inmensidad

y la vida
ah la vida

tanto tiempo buscando
y aquí estás
revolcándote en las calles
en las heces y la sangre

pura como dios mismo
sucia como dios mismo

revolcándote en el pecado
en los vómitos de los hombres
revolcándote en mi pecho
ensuciándome
haciéndome sentir infinito
y empujándome a la muerte

nadie

canto a los invisibles
a los que no ves 
a los que no oyes
a los que no sientes

canto a aquellos que pueblan la ciudad
a esos espíritus errantes
que se arrastran sin cesar
a tu alrededor

a ese andar lento que no oyes
en el piso de arriba
encadenado a la soledad

a esos cartones que se mueven 
en el cajero maloliente 
esas largas noches de invierno

a esos carros de chatarra
casi humanos
que deambulan
metálicos
por las calles

a esas extremidades
apenas manos
que doblan sus rodillas
haciendo con sus dedos
borrosos
un cuenco anhelante

a esas lenguas
que te sirven
en el restaurante
sin ojos
ni saliba

a esos espíritus
sometidos
humillados
doblegados

cuándo desaparecieron
desde cuándo
son sombras furtivas
postradas
en este ocaso perpetuo

me siento océano

bajo una bóveda de tórtolas
envuelto en el manto
que tejen las cigarras
con sus cantos

me siento océano

que inunda los huertos
que inunda los campos
y llega
más allá

y la luna
que espera su turno
impaciente

y mis brazos
como rocas
como diamantes

y el sol
que se retira
tras las lomas
de mi pueblo

y la luna
que llega

y me quedo perplejo
ante el cielo estrellado

me siento océano

y con mis brazos
lo abarco todo

y la luna que mira

cómo amo

lo hizo






lo hizo
quemó su colchón
en la habitación de la institución geriátrica
quemó el colchón
en su celda

los que todavía podían moverse
se acercaron a las ventanas
se acercaron a las rejas

supieron que había sido ella
aquella pobre loca
estaba quemando su cama

uno de los viejos
cogió dos objetos metálicos
tal vez dos cucharas
y empezó a aporrearlos
con las manos fuera de las rejas
de la ventana
de la habitación
de la celda
de la institución geriátrica

y a él le siguieron
viejos
y viejas
todos
los que pudieron

la gente pensó que pedían ayuda
aquellos pobres
en su celda

pero aplaudían
con aquellas manos metálicas

aquella vieja loca
se había atrevido
a decir basta

soledad

soledad
que tan tempranamente
tomaste mi cuerpo

soledad
que me enseñaste
pacientemente
los secretos de la muerte

soledad
que me acunabas en tu regazo
como una madre protectora

soledad
que me recogiste del dolor
para entregarme al vacío

soledad
que me mostrabas lo dulce
que puede ser el silencio

soledad
que contigo aprendí
a contemplar el mundo
de una manera verdadera

soledad
que como un cáncer de pena
me ibas comiendo por dentro

soledad
que emprendiste el vuelo
para no volver

un destino tan pequeño

cómo puedo
forjarme un destino
sin una hoja
de plátano de sombra
sin un dedal metálico
sin una caricia furtiva
sin un abrazo
sin un silencio
sin un sello usado

un destino
que me quepa en el pecho
que no me pese en el alma
que no se me clave en los huesos

un destino tan pequeño
que cuando lo tenga dentro
me dé la sensación
que desde siempre
ha estado en mí

un destino
para esquivar a la muerte
todas las tardes
cuando se ponga el sol

a destiempo

hay gente que dice vivir
en días lejanos

una tarde de julio
del año ochenta y tres
talvez el único día
que creyó sentirse verdaderamente feliz
junto aquella chica
en aquel banco

o una fecha inconcreta
de los años setenta
cuando era un chaval
rodeado de risas
despreocupado

hay gente empeñada en revivir
aquel preciso día
que la dejó congelada
atrapada en un segundo
terrible
y vive muerta en vida

incluso hay gente
que vive la vida de otras personas
su padre
su esposo
su jefe

hay momentos
que te hacen sentir en el futuro
el hombre en la luna
la caída del muro de berlín
o estar viviendo
ese instante que tanto has deseado
y que veías inalcanzable

pero el tiempo solo tiene un color
un sonido
y un tacto
todos los días son hoy
hoy es hoy
el presente deslumbrante
por mucho que nos empeñemos
en vivir a deshora
o a destiempo

el ahora es una condena perpetua
de la que te liberas viviendo

volver

quiero estar frente a ti
madre
tú con las piernas abiertas
mostrándome tu sexo
y yo menguando
hasta convertirme en un bebé
de unos tres quilos

que de tu vagina salga un cordón
que nos una
por mi ombligo

cógeme con tus manos
y por los pies
quiero ir entrando
en ti

que se oiga mi llanto
y tu dolor
mientras tus labios ancianos
recorren mi cuerpo
en un último beso

quiero que estemos
los dos gritando
hasta que yo
entre entero en tu útero

que allí
vaya perdiendo
mi forma humana
hasta convertirme
en un puñado de células
en un óvulo
inseminado

estoy muy cansado
madre
no quiero morir
quiero
volver a ti 

un cinturón

un cinturón
una tira de cuero provista de una hebilla
para ceñir una prenda de vestir
a la cintura

sin embargo
para un niño de ocho años
es un cetro de poder
el símbolo del castigo

una vara que pasa
de hombre a hombre
de padre a padre
de monstruo
a monstruo

finalmente
aquél día
se desató la furia

el origen
la provocación
es lo de menos
nunca hay razón
para dar una paliza
a un niño

empezó el ritual
los gritos
las amenazas
y finalmente
se desabrocha el cinto
toda la rabia del mundo
contra un chiquillo

empieza la danza
alrededor de la mesa
con cada golpe
le deja marcado en la piel
un mensaje

a mí me pegó mi padre
a él le pegó mi abuelo
todos pegaron a sus mujeres
te dejo en herencia
todo el rencor
de la tierra

aquél día fue expulsado de la niñez
se convirtió en un viejo
de ocho años
estar solo ante el monstruo
le dejó solo para toda la vida
le robó el futuro
y le ató al pasado

hoy comprende
aquel rito

mientras quema la correa
quema a todos los monstruos  
se siente liberado

rompe el círculo del dolor
rompe el círculo del castigo
se devuelve al presente
y devuelve la infancia
a los que vendrán
el monstruo a muerto
en mí

letanía de la puta en los escombros (a Segunda María Desviat)




ha muerto maría
puta de las casas baratas
sus reliquias
descansan en el anatómico forense

lleva un año pudriéndose
en su relicario

maría fue encontrada en el gólgota
de la zona franca
por unas excavadoras
que removían la tierra
santa

todavía estaba clavada en su cruz
con unas tenazas
liberaron tus manos
putrefactas

dos serafines
guardan su cuerpo
desmembrado

maría en el calvario
maría yonki desdentada
maría la tonta que llegó de valencia
santa maría
consumida por las enfermedades venéreas

dicen que la mató david
el calvo
aunque hacía ya mucho
que estaba muerta
se la comió esta ciudad
de un solo bocado
esta ciudad que nunca se sacia 

maría
un espíritu
un espectro
un completo por diez euros

dicen que la mató el calvo
pero fue un milagro del cielo
bajó dios
a acabar con tu sufrimiento
por eso las putas callan
se quedaron mudas
al ver la asunción de tu alma 

maría madre de dios
maría puta entre las putas
maría madre del dolor
sobre tu cráneo galopan mil caballos
triturando lo que queda
de tu sonrisa mellada

vienen los curas y los obispos
por la gran vía
en procesión
vienen a buscar tus huesos
quieren tu carne podrida

vomitan sobre tus restos los forenses
vomitan sobre tus restos los policías
los funcionarios
las vecinas con mantilla
que para rezarte peregrinan
con paso lento
por la gran vía

maría purísima
maría castísima
maría siempre virgen
maría inmaculada
maría amable

prostituyéndose por diez euros
arrastrando sus pasos
tropezando
diez euros de caballo
en sus venas
el éxtasis de santa maría
los ojos en blanco
se va tambaleando
andando como un dinosaurio

madre de misericordia
virgen prudentísima
virgen digna de veneración
virgen digna de alabanza

que repiquen las campanas
que abran las puertas de la catedral
que te reciban con una tormenta
de pétalos de rosa

rosa mística
torre de david
torre de marfil
casa de oro
arca de la alianza
puerta del cielo

que conduzcan tu féretro
a la cripta

todas las putas de la ciudad
con largos vestidos negros
llevarán a hombros tus restos

reina de todos los santos
reina concebida sin pecado original
reina asunta a los cielos

maría puta
maría yonki
maría mar de lágrimas
maría sin consuelo

nos cubriremos de ceniza
nos raparemos el pelo
nos vestiremos con sacos
lloraremos
lloraremos
lloraremos

maría
la puta que a nadie le importa
maría sin consuelo
ora pro novis

doy vueltas

doy vueltas hacia el cielo
con los brazos extendidos
mi mano derecha
señala el cosmos
mi mano izquierda
a la tierra

veo girar el planeta
sobre sí mismo
y la luna girar alrededor de él
y ambos girar alrededor del sol
que gira alrededor del centro
de la vía láctea
que empuja una fuerza infinita
que expande el universo

veo la gente que sufre
esperando confiada
una vida mejor después de ésta
veo la gente que llora
a lo largo de toda la tierra
veo los valles interminables
los mares
los desiertos
la corriente sanguínea
en el cuerpo de un niño
en un pueblo perdido del Atlas

veo mi pasado melancólico
tras la bruma del tiempo
veo la eternidad 
que me da vértigo
os veo a todos
y os llevo conmigo
en mi regazo
a buen recaudo

enjugo vuestras lágrimas
curo vuestras heridas
coso vuestros harapos

dios no existe
Coged mi mano

limos


aquí está Limos
dios del hambre
como todas las noches
entre los despojos de la ciudad
rebuscando en las basuras
haciendo cola
con un cuenco en las manos
en los comedores sociales

aquí está Limos
y su ejército
peleándose por unos tomates podridos
en la esquina del supermercado
amontonando chatarra en sus carros
mendigando una moneda

aquí está Limos
hijo de Eris
para quedarse entre nosotros
para arrancarnos los intestinos
para vaciarnos de esperanza
para cegar a quien lo mire

aquí está Limos
el dios que nadie ve
y que poco a poco
se adueña de la ciudad

aquí está Limos
rendíos a su paso