La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

bajo los dos pies de dios

bajo los dos pies de dios
me encuentro
aprisionado
como la serpiente maldita

siento como crujen mis costillas
mientras me ahogo

no pediré clemencia
porque el clemente no quiere
oír la voz del condenado

no lloraré salvo sangre
no gemiré
no me moveré apenas

el peso de los tiempos
me aplasta
la fuerza de la muerte
me aplasta

no hay llanto que alivie
mi negro destino

el que es
está sobre mí
y ha decidido

No hay comentarios:

Publicar un comentario