La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

me devolvieron el mar

aquel día
me devolvieron el mar
inmenso
azul
imponente
y lo cogí en mi regazo
y lo apreté contra mi pecho
y lo acaricié largo rato

los días siguientes
fui recuperando
el cielo
la brisa
la montaña
a la que subía de pequeño

después de tanto tiempo
todo estaba entero
era como si nunca
lo hubiera perdido

y me entregué
apasionadamente
a vivir
en las cosas elementales
a vivir
en las cosas pequeñas

la luna llena de agosto
la fuente junto a la ermita
un beso en la mejilla
una fila de hormigas

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