La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

los titanes que reinan en el cielo

los titanes que reinan en el cielo
me ataron a esta roca
perdida en el espacio

las águilas del destino
me devoran sin descanso
hasta dejarme vacío

relleno mis adentros con sueños
conjeturas
y esperanzas
para que las devore el tiempo

el hecho
es que ya no sé
si mi naturaleza
es estar vacío
o estar lleno

incluso cuando el sol declina
echo de menos a los carroñeros
que se llevan mis despojos
sin remedio
al cielo

he visto arder los alcornocales

he visto arder los alcornocales
y brotar nuevas hojas
de los troncos humeantes
antes de que llegaran
las lluvias de octubre

he visto a los hombres
arrastrarse en los campos yermos
por la sequía

he visto a la vida empujando a la vida
resurgir el verde de la ceniza

ni el hambre
ni la enfermedad
ni el hombre

nada puede con esa fuerza mágica
que nos susurra  al oído
adelante
adelante
adelante

que nos hace confiar
en que mañana será mejor
que hoy

que hace cada primavera
surcar el cielo de África
a las golondrinas
o migrar a las ballenas
en los océanos infinitos

la vida continúa su camino
siento sus cantos
y los sigo
no hay opción
vivo
mi destino está en mí


el arco iris

me contento con contemplar tu cuerpo
exuberante sobre el firmamento

te miro con mis pequeños ojos brillantes
sorprendido
una vez más
por tu curvo
fugaz
y colorido
existir

me conformo con escudriñarte
desde mi diminuto caparazón

así es mi caminar sobre la tierra 
decido tener hacer saber

tal vez ha llegado el momento
de ser
en toda la extensión de la palabra

tú estás ahí
frente a mi mirada brillante

cojo tu mano
y vuelo

ya no es suficiente 
mirar el  repentino arco iris
que nace tras la lluvia de junio

quiero curvarme  en el cielo
fluir entre los valles hasta el mar
ser la madera sólida del pino
ser la lluvia el arco iris y junio

no hay distancia
ni tiempo
fuera de mi

y vivo
intensamente
abandonándome en mí mismo
para siempre

mientras mueren a miles en el mediterráneo

se estrellan golondrinas
contra el cristal de mi ventana
sus frágiles cuerpos 
se rompen en un golpe seco
y entre espasmos
mueren 

el suelo de mi balcón
es un mar de cadáveres

molesto por el ruido
que me perturba
me acerco
y corro las cortinas
para no verlo

mañana limpiaré 
sin entender muy bien
lo que ha pasado

la sangre hace un ruido ensordecedor

la sangre hace un ruido ensordecedor
cuando sale a borbotones
de mi muñeca
y se estrella contra el suelo

un cataclismo
que lo arrasa todo
quiere seguir su camino

por mucho tiempo pensé
que lo que había en mis venas
era hielo de color rojo
sangre coagulada
o incluso carne muerta
podrida

pero estoy vivo
tengo la prueba
acariciando la palma de mi mano
caliente
casi una llama

gotea mi ser sobre la tierra
gotea la vida sobre la vida
vuelve la tierra a la tierra

miro fijamente el bello espectáculo
embelesado

no será hoy
el día en el que vuelva
yo
a ser cenizas

no estoy vivo
soy la vida
que borbotea incesante
en todos los rincones del planeta

volverá mañana a salir el sol
y la herida cicatrizará
como cicatrizaron todas

el vaso

miro fijamente
un vaso sobre la mesa

la transparencia del cristal
continente
la transparencia del agua
contenida
el sonido de la palabra
que lo designa
y que según voy repitiendo
como un eco
va perdiendo su sentido
vaso
        vaso
                vaso
                        vaso
soy el agua
soy el vaso
el sonido
dejo de pensar
y todo
se disuelve conmigo

a mis poetas

desde los escombros
las azucenas me hablan
de ti
me cuentan
que un día
fuiste un gigante
de manos esféricas

quién lo diría
viéndote sentado
en las escaleras
de tu propio mausoleo

busco mi voz
huyendo de tus libros
pero recordándolos

quiero que mi canto se apoye
en tus bastones duros
porque las varas nuevas
que he encontrado
no resisten mi caminar

recordarás

cuando todo haya acabado
sentado a la puerta
de tu último hogar
contemplando como el alba
le quita el velo a la noche

recordarás
las miríadas de hombres
labrando valles
en los caminos de barro

la humanidad horrorizada
huyendo de sí misma
cruzando mares
en pequeñas barcas
cruzando montañas
descalzos de esperanza

recordarás
a los que quedaron en las cunetas
a los que enterraste con tus manos
a los que serán
para siempre
la espuma del mar
y a los que fueron devueltos
a las playas

llevas siglos destilando lágrimas
y ahora tienes la esencia
de la vida

mientras contemplas
como el alba
convierte la noche en día
ahora que todo ha acabado

antes de que acabe el día

antes de que acabe el día
habré muerto
para nacer con el rocío
de nuevo
como todas las mañanas

con el alba deslumbrante
que me inflama el pecho

volveré a nacer
en la espalda de la rana
en el silencio del triste
en el aleteo del gorrión
en la mirada perdida
del loco

volveré a nacer
si me dejas
entre las manos del hambriento
o en los zapatos de tacón
de la prostituta

volveré a nacer
una y otra vez
todas las mañanas
al alba
como un niño
que mastica la vida
por primera vez
como un cirujano
como el viento
que lo envuelve todo
como el agua
que bebo en los arroyos 
como la vida misma



de nuevo me abraza el silencio

de nuevo me abraza el silencio
alargando sus manos
desde antes del caos primigenio

¿has  venido para quedarte?
¿sabré esta vez tu nombre verdadero?

siento tu aliento cálido en mi nuca
me estremezco de dulzura
y me abandono en tu regazo

tal vez seas la muerte
tal vez ese dios de mi niñez
tal vez seas la locura

como penumbras mesiánicas
te extiendes sobre toda la tierra
y finalmente
me disuelvo entre tus brazos

nunca más el sufrimiento
nunca más el llanto
nunca más me consumirá el fuego
de la desesperación