La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

reinando en las cloacas

camino por las cloacas infectas
de esta ciudad enferma
emigrado de la luz a la oscuridad
desterrado de las calles  a las tumbas
viviendo en las metáforas y los libros
paseando sobre excrementos putrefactos
reinando confortablemente
sobre las ratas

cuando añoro el sol
sigiloso y nocturno
levanto la losa que cierra mi fosa
para que se refleje la amarillenta luz
de los fanales
en mi cara
como un bálsamo de ciprés y aloe

o hambriento y raquítico
me arrastro hasta algún prostíbulo
para lamer del suelo las últimas gotas
de la lluvia láctea y dorada
a cuatro patas
como un perro deseoso de madrugada
deleitándome en su sabor

y  me masturbo

o voy hasta una iglesia
como un lázaro
y en el altar mayor
devoro mi propio corazón
frente a la multitud fervorosa

cuando me siento solo y me ahogo
me transfiguro en salamandra
trepo por los muros infinitos
y espero que un hombre indiferente
acepte  mis besos
imprudente
para reducirlo a cenizas

pero siempre
vuelvo veloz
escurridizo
a mi hogar infectado

y enloquecido por el contacto con el mundo
me corto las dos piernas
esperando
con suerte
desangrarme

al no fluir nada de mis muñones
me siento en mi trono de silencio
vomitándome sobre el pecho
recuerdos
pesadillas
poemas
sin darme cuenta desde mi panteón
que estoy muerto

para calmar heridas y llagas
siembro polvo sobre mi vida
el polvo de todos los caminos peregrinos
que me llevan a la lejanía
y toco la piedra negra de La Meca
y siento el ruido ensordecedor
de los campanarios de Roma
y huelo todo el incienso de Jerusalén
y baño mi cuerpo en el Ganges
y me convierto en un titán
para continuar reinando


No hay comentarios:

Publicar un comentario