La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

tres paisajes

            I
junto al riachuelo
me deshago en agua
y ruedo entre los guijarros
buscando un río
que amanse mi ruido
y me haga mar

         II
sentado junto al sendero
soy aleteo asustadizo
para ser pico
y ser trino
que me haga aire
y camino

      III
todo el verde
solo el verde
esta mañana fría
el verde del paisaje
me ha calado
hasta el alma
soy un témpano de hierba
una gota de clorofila helada

casi nada

el aire que acaricia
las puntas de mis dedos
cuando digo adiós

prácticamente nada
casi nada

eso es lo que me sujeta a esta vida

algo sutil
imperceptible
la belleza de aquello
que no ves cuando pasa

tal vez sea la vida

tal vez sea la vida
la que deslumbra mis ojos

tengo miedo
y cierro los párpados
en un acto reflejo

pero ella me atraviesa
como una lanza
que me entra por el costado
y se  queda dentro

me inunda de un malestar sincero

la vida me inunda y me deslumbra
y yo
luciérnaga recién nacida

lo siento

me susurra Heráclito

me mientes fuente
con tu fluir monótono

discurre el agua
acariciando tu cuerpo dorado
como  si fueras una diosa
inmutable y eterna

pero no eres la misma
que miraba
cuando me senté en tu borde

no son las mismas aguas
las que te abrazan
ni es la misma luz
mortecina de marzo
la que se refleja en tus ojos
ni eres tú la misma
la que me miras embelesada

envejeces irremediablemente
mientras el agua te baña
sin descanso

el agua

escucho el agua fluir
sin cesar

escucho su canto antiguo
entre los guijarros

me disuelvo en su sonido
que me lleva
sin opción
al mar

dejo que me cale
hasta los huesos

que me moje
que me empape

el agua es el alma de la vida

haz de mi alma
                           agua
haz de mi agua
                          vida

coro I

te nacerán en la entrañas
gusanos voraces
que te devorarán por dentro
hasta dejarte vacío

tu piel no encontrará piel
y vagará desnuda y sola
esclava del viento helado

no encontrarán tus pasos camino
ni encontrarán tus zapatos huellas
ni tu caminar destino

invisible de casta

soy hijo de un hombre
sin nombre ni apellido

soy hijo de una mujer
sin ajuar

soy hermano de un hombre
sin destino

invisible de casta

junto al camino
espero la llegada

de la nada

la larva

qué me queda sino el silencio
cepo sangrante en la lengua

qué me queda sino la sordera
paredes de corcho humeante

qué me queda sino la ceguera
noche sin luna ni estrellas

qué me queda sino la locura

soy la larva durmiente
en la burbuja de cera

la brizna de hierba

soy la brizna de hierba
dura como el diamante
que pisotean los caballos
y se mantiene incólume

aunque me disuelva
en los mares verdes
que son los prados
soy la columna infinita
que sustenta el universo

todo
depende de mi