La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

locura de los santos

Ay locura de los santos
inunda esta tierra baldía

anhelo

un silencio que ruja en el pecho

no estar estando despierto
con las cuencas vacías viendo

desmembrado
quieto
andando sin cuerpo

desierto de dios
y los hombres
solo

estar deshabitado
estando para siempre lleno

me hablaba del olor a tierra cavada

me hablaba del olor a tierra cavada
y del miedo a estrellarse en fondo

me decía:

dibujo mapas del abismo
a lo largo de mi cuerpo
tan borrosos
tan imprecisos
que no me sirven de nada

a veces se empeñaba en mentirme
y me juraba que nunca estuvo allí

otras veces me decía:

no te puedes imaginar
lo que es tocar el fondo
ese frío húmedo que te cala los huesos

tu cara contra el suelo
y ese sabor a vómito
mientras te retuerces y piensas
que por fin todo va a acabar

pero despiertas en cualquier rincón
y no quieres recordar lo que ha pasado

dando tumbos volvía a su casa
para habitar en un limbo exhausto
hasta que lo que quedaba de aquel hombre
tenía fuerzas
para acercarse al precipicio
y dejarse caer
con la dulzura del mártir
otra vez

pendían extrañas

Pendían extrañas del asfalto
apenas sujetas por una hebra umbilical
que les rodeaba la garganta
sumiéndolas en un ansioso silencio

por las noches
reposaban en lechos de pergamino
atrapadas en cofres de vidrio blindado

me pregunto
si bajo la luz obstinada de aquellas farolas
llegaban a brotar los suspiros

y si alguno
era mío

al menos
maría había muerto

para ella se habían acabado los golpes
el miedo
y la miseria

las otras putas del cementerio
todavía la recuerdan con cariño

maría
la tonta que llegó de valencia

el desamparo

Este desamparo que cubre la ciudad
como un perverso tumor de hormigas
y cala en los huesos
y seca la lengua
hasta llenarte la boca de desierto

te devora el cuerpo por dentro
dejando de ti una fina envoltura

huye del sonido de las mandíbulas
que deja tu nombre sin voz

nada salva

solo hueco
y  pellejo quemado
en busca de sombra o remanso

nada salva

del contestador del teléfono

Del contestador del teléfono
de aquel diminuto piso
en el centro de la ciudad
en el que vivimos un amor enloquecido
hace veinte años
sale un hilo de voz quebradizo

dice

soy una mujer mayor sola
muy sola
le dejo mi número de teléfono
llámeme por favor
necesito hablar con alguien

podría haberte cogido la mano
o haberte oído

a veces recuerdo la voz
de aquella desconocida
seguramente habrá muerto

sola
muy sola

pero la botella con el mensaje
se hundió en el mar para siempre
mientras tú y yo nos devorábamos
en aquel pequeño piso del centro
como dos perros rabiosos

en la nebulosa de orión

en la nebulosa de orión
estaban naciendo estrellas
mientras ella
se consumía en la enfermedad y la rabia

surcaba la vía láctea
a 220 kilómetros por segundo
sentada en una terraza de un bar
de la calle muntaner
siempre con chihuahuas en el regazo

me decía dándose con el abanico en el pecho
que los enterraba en los maceteros de su balcón
para no separarse nunca de ellos

las auroras boreales
coronaban las noches escandinavas
cuando ella contaba que había sido artista
muy joven y guapa en suiza
en los locos años ochenta

sonreía
cuando enseñaba a la gente
aquellas fotos antiguas
en las que salía en un escenario cutre
enseñando las tetas

no se daba cuenta
de que el mundo no dejó nunca
de ser un misterio insondable

ni ella
dejó de ser nunca
polvo de estrellas

Náufragos, vestigis



              I

Carles Duarte:

Cauen les hores
entre les restes del naufragi,
refan sense repòs les formes del present;
hi escampen ombres
on ja no queda la perfecció del gest.

S’ajeu la nit,
com una ona cansada
de dur damunt l’espatlla
tants de segles,
mentre els estels devoren l’infinit.

La memòria d’uns ulls, d’unes mans
encén el laberint.

Francisco Cazorla:

El hombre devora al hombre
y escupe ruinas
sobre el desierto

los pájaros
entre las grietas
andan buscando semillas
para sobrevivir al plomo

no cantan
se lamentan
la anciana fenicia yace muerta en la playa

¿Qué sueño llenará ahora esta noche?
¿Y el alba? ¿También habrá muerto?



              II

Carles Duarte:

La mort respira cendres
mentre l'alba creix.

Ens arriben els somnis,
com la Lluna,
del passat,
ciutats que bateguen,
com un arbre ardomit,
sota els nostres peus.

Resseguim des d'Orient
el trajecte de la llum
entre els braços del mar.

Diem els noms d'Europa
perquè es trenqui
aquest silenci opac
on ressonen les veus
del nostre exili.


Francisco Cazorla:

Como el que se acuesta en su cama
y se despierta rodeado de  escombros

Nunca construí un hogar con robustos cimientos
simplemente
vine a habitar ruinas antiguas

me ronda por la cabeza
que
tal vez
nunca volví del exilio

El viento trae el canto atónito de la sibila
que recorre esta noche perenne
el alba que tanto añoraba
sólo fue un fugaz relámpago

Moloch siempre estuvo aquí
entre nosotros
¿cómo pudimos no hacerle caso?


              III

Carles Duarte:

El foc sagrat,
el temple on apreníem a interpretar l'origen.

Perduts entre les pàgines del llibre de la Història,
ens pressentim entre els murs enderrocats,
a les cambres fa temps deshabitades
on cerquem la mirada de l'infant que fórem.

Explorem l'aire amb els dits
amb l'esperança de descobrir-hi el rastre
dels absents,
vestigis del dolor i de la tendresa.

Caminem entre les nostres tombes,
invoquem l'heroi vençut
que sagna amb el crepuscle.

Sucumbim a l'oblit.


Francisco Cazorla:

Mayor desastre que el olvido
mayor desolación que estas ruinas sin nombre
que son mi padre mi madre mi hermano y mis hijos

mayor dolor que haberlo perdido todo
es el silencio

después vendrá la rabia

¿quién será el primero en levantar la voz?
¿qué grito romperá el silencio?
¿de qué color será el grito?
¿será un grito definitivo?
¿caerá el gigante con los oídos ensangrentados?

Famélicos y desnudos los hombres gritan su nombre
Sólo Moloch podía salvarnos!

Los sacerdotes del dios
van asolando los campos




              IV

Carles Duarte:

El silenci ens convoca,
ens interpel.la.

Potser només el crit,
el cim que mai no hem assolit,
el cos precipitant-se,
com la roca.

Llavors de llàgrimes fecunden
els camps eixorcs.

Invoquem horitzons,
territoris incerts,
boscos de núvols
que ens protegeixin
d’aquest Sol inclement
que crema les paraules,
recers des d’on guaitar l’abisme,
des d’on lliurar-nos a l’estrip de l’alba,
esquivant l’erm esfereït
d’aquesta solitud
que ens és presó i refugi.



Francisco Cazorla:

Como ave solitaria
que atraviesa bancos de niebla
buscando un trino que le sirva de faro

Sólo la inocencia de los pájaros
puede vencer al desierto

Que no pose su vuelo en la arena
que no busque el sol en el cielo

Una jauría ronda en las dunas

El camino es un canto único
que rompe todos los aullidos


              V


Carles Duarte:

Vola el falciot veloç contra la mort,
presagi de la teva.

S'esmunyen
sigil·loses
entre els passos,
les dunes.

Delerosos de ser,
desemparats,
ens hi enfonsem,
ens hi lliurem,
vençuts per la fatiga
i per la son que ens bressa les pupil·les
mentre les cames,
coltells ferits,
com queixals que es claven al desert,
s’hi obren pas.



Francisco Cazorla:

Cuántas aves de delicada mansedumbre
han sucumbido a la carroña

Tantas
que la inmundicia cubre nuestros sueños

De tanto volver el pico a los vientos
el pecho se nos hiere de tormentas

¿Se necesita algo más que la herida
para levantar un último vuelo al poniente?

Maldita la llaga que te ahoga en el camino
y no te deja alzar el vuelo

Antes de que el ocaso se trague el último fulgor
¿Vendrá un ave que sangre por todas las heridas
a rescatar la luz en un alba sin mesura?

Ay, locura de los santos
¿por qué no inundas toda la tierra?




              VI

Carles Duarte:

El vol travessa el cel,
l'impuls infatigable d'existir.

El vent inclina els cossos
i els cobreix de sorra.

La set eixuga els ulls
i els llavis.

Nascuts per al naufragi,
tot són indicis del silenci.

Somiem fulles despreses,
papallones giravoltant clarors
fins a cobrir una terra humida,
esculpint fràgils,
impacients,
entre els plecs de l'aire,
el mirall tènue de les ombres.

Exhausts,
imaginem pètals.


Francisco Cazorla:

Hay quien baja suplicante
y se abraza a los cadáveres del tiempo
pidiendo que no cese la niebla

son los esclavos del corcho
que vestidos de un blanco sofocante
se conforman con respirar cenizas
en una tiniebla perpetua

guardan el desastre del mundo
con los ojos helados de miedo

Algunos aseguran
que son sólo espectros
sombras que acarician la nada




VII

Carles Duarte:

La boira densa
oculta les petjades del passat,
segresta incandescències d'horitzó
i ens duu fins al teatre
de les ombres.

No, no són espectres
d'un temps abandonat:
és l'escuma del temps
al nostre gest,
la memòria vençuda
que ens pregunta
cada un dels noms,
perduts als corredors del cementiri,
l'empremta en els qui érem
dels rostres dels absents,
les seves gestes,
la seva veritat.

S'aturen les muntanyes.


Francisco Cazorla:


La luna nueva apenas indulta el perfil de las cosas
en una quietud casi mágica

Los pétalos se van secando en un sueño de murciélagos
y los hombres se sienten protegidos
alrededor de pequeñas hogueras

Fabulan sobre crecientes
que llenen la noche de formas amigas

El rumor del agua se viste de viento y apacigua los corazones
La vida sigue ahí

Es lo único que nos queda

Y la luna sigue su órbita
sin saber
que aquí abajo
alguien la observa



              VIII

Carles Duarte:

La llum glaçada de la nit
dibuixa al cel els oceans d'estrelles.

Vertigen d'infinit,
hi cerquem insaciables l'univers,
l'origen remot de l'aigua i de la sang.

La Lluna, opaca, segueix el seu trajecte.

Enfonsada la nau,
desarrelats de somnis,
embriacs de tenebres,
a les palpentes
estenem els braços
vers el cristall,
la pell, la flama.


Francisco Cazorla:

Como niños perdidos
levantamos castillos de arena
bajo la lluvia terca de los años

Echo de menos las casas bajas
y las puertas abiertas

Echo de menos el jaleo de los barrios
y las calles libres de miedo

Caen las horas
sobre los restos del naufragio

Y nosotros
encendemos hogueras
frente al mar